Síndrome de Sjögren, ese gran desconocido

El síndrome de Sjögren es una enfermedad autoinmune sistémica de causa desconocida, en la cual se ven afectadas las glándulas exocrinas, principalmente las que producen las lágrimas y la saliva, causando sequedad en boca y ojos.

El síndrome de Sjögren es una enfermedad autoinmune sistémica de causa desconocida, en la cual se ven afectadas las glándulas exocrinas, principalmente las que producen las lágrimas y la saliva, causando sequedad en boca y ojos.
 
En este síndrome son las propias células del organismo, conocidas como linfocitos las que destruyen estas glándulas impidiendo la adecuada lubricación de la piel y las mucosas del organismo.
Puede ir asociado a patología reumática que cursa con dolor e inflamación articular, de ahí que sea considerada también enfermedad reumática.
Este trastorno puede afectar a otros órganos y sistemas, dando lugar a síntomas muy diversos, que dificultan el diagnostico.
Es más frecuente en adultos de 40 a 60 años, sobre todo en mujeres.
Hay dos tipos de síndrome de Sjögren:
o   Primario: aparece sin la presencia de otra enfermedad asociada.
o   Secundario o asociado a otra enfermedad.
 
Cuadro de síntomas

Diagnóstico
Ante la dificultad en el diagnóstico certero y temprano de este Síndrome que suele comenzar con clínica muy inespecífica y puede dar lugar a complicaciones considerables (sobre todo sistémicas) a largo plazo, hay varias pruebas disponibles que analizan por separado cada componente de la triada principal de alteraciones.
-Xeroftalmia:
–          Prueba de Schirmer
Consiste en introducir un papel absorbente en el saco conjuntival inferior del paciente durante 5 min o hasta que la humedad llegue a 10 mm (límite normal a partir del cual se considera que no hay sequedad). La prueba es positiva si la parte húmeda del papel mide menos de 5 mm después de 5 min. Entre 5 y 10 mm la sequedad es dudosa. Su positividad confirma la sequedad ocular.


 

–          Tinción con Rosa de Bengala o fluoresceína
 Su aplicación tópica permite detectar posibles erosiones a nivel de la córnea, como por ejemplo si existe o no queratoconjuntivitis punteada, característica de la sequedad crónica.
–           Examen con lámpara de hendidura
Tras introducir unas gotas de colorante en el ojo se examinan con la lámpara las posibles erosiones.
 
-Xerostomía:
–           Sialografía
Consiste en la exploración del conducto salival para valorar anomalías.
–          Biopsia de glándula salival menor
Mediante cirugía mínimamente invasiva bajo anestesia local, con una pequeña incisión en la parte interna del labio inferior pueden extraerse varias glándulas para su posterior examen anatomopatológico.

 
–          Gammagrafía de glándulas salivales
 Se realiza mediante la administración de un contraste que se aloja en las glándulas salivales.
 
-Artritis:
        –    Estudios de autoinmunidad
        –    Radiografía
Además de las pruebas diagnósticas enumeradas, es fundamental realizar una entrevista al paciente que englobe la valoración de los aspectos psicosociales y una exploración física.
 
Tratamiento
Actualmente, no existe ningún tratamiento curativo para el Síndrome de Sjögren, aunque sí es posible mejorar la sintomatología que acompaña al proceso, así como evitar las posibles complicaciones asociadas.
El tratamiento sintomático se basa fundamentalmente en la aplicación y correcto seguimiento de cuidados enfermeros combinados con tratamiento farmacológico (AINES, analgésicos, corticoesteroides, antibióticos…)
Algunos de estos principales cuidados serían:
 
– Administrar lágrimas artificiales y colirios a demanda (4 – 8 gotas día).
– Recomendar el uso de gafas de sol.
– Realizar lavados matutinos de los ojos con suero.
– Evitar frotar los ojos.
– Acudir al oftalmólogo para revisiones periódicas.
– Dar consejos sobre higiene bucal.
– Administrar saliva artificial frecuentemente.
– Tomar caramelos o chicles de menta sin azúcar.
– Aumentar la ingesta líquida durante las comidas, para facilitar la deglución.
– Evitar la ingesta de alimentos secos y erosivos.
– Acudir al odontólogo para revisiones cada seis meses, si no hay problemas.
– Animar a seguir un programa de ejercicios, que puede incluir amplitud de movimiento, fortalecimiento muscular y resistencia.
– Reducir el peso corporal, si es necesario.
– Animar al paciente a darse una ducha o baño de agua templada al levantarse, para reducir la rigidez.
– Aplicar calor o frío local en las articulaciones durante 20 ó 30 minutos unas 3 ó 4 veces al día.
– Remitir a fisioterapia si es necesario.
 
Además de los cuidados específicos relacionados con el Síndrome de Sjögren, hay que atender a las distintas alteraciones de índole biopsicosocial que surgen en el paciente. Así, por ejemplo, debido a que la aparición de sequedad es frecuente, puede aconsejarse el uso de cremas hidratantes, así como la utilización de óvulos lubricantes para la vagina.
Es muy frecuente también, la aparición de fatiga matutina, es decir, los pacientes sienten no haber tenido un buen descanso. Además, a ésta se une la fatiga inflamatoria, producida por dolor muscular. Para mejorar esta situación se deben fijar horarios de sueño, estableciendo un ambiente propicio para el descanso y enseñando técnicas de relajación.
Es posible también que el paciente sufra aislamiento social cuando el Síndrome ha progresado. Es recomendable, en general, facilitar el contacto con asociaciones de pacientes con Síndrome de Sjögren, donde podrán compartir sentimientos y experiencias, ayudándose y apoyándose entre ellos para afrontar esta enfermedad, mejorando así su calidad de vida.
 
Conclusión
El Síndrome de Sjögren es una patología poco común y de la que existe un gran desconocimiento en la sociedad e incluso entre el personal sanitario, debido a su amplia gama de síntomas, asociados a patologías reumáticas, que muchas veces enmascaran dicha enfermedad.
Por ello es muy importante que el personal sanitario tenga conocimiento de la existencia de este síndrome y de su diversa sintomatología, ya que un diagnóstico precoz y la correcta elaboración de un plan de cuidados enfermeros disminuirán considerablemente los síntomas ayudando a estos pacientes a mejorar su calidad de vida.
 
 
BIBLIOGRAFÍA
–          Bermejo T, Sánchez I. Cuidado enfermero del paciente con Síndrome de Sjögren. Metas de Enfermería nov 2002; 5(9): 62-65
–          Asociación Española de Síndrome de Sjögren (www.aesjogren.org/)
–          Et.Diagnóstic.-NANDA-NIC-NOC (www.aniorte-nic.net/apunt_diagn_enfermer_6.htm)

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Autores: Mª Isabel Ballesteros Benito, Ángela Mª Fernández Trujillo y Silvia Mª Martín-Grande Morales

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