El proyecto ‘Salvemos el cerebro’, liderado por la enfermera María Ángeles Simón Toledo junto a otras compañeras, ha comenzado su recorrido en el CEIP Santo Tomás de Villanueva de Ciudad Real para enseñar a los niños a identificar los síntomas de alarma y pedir ayuda de inmediato
El Colegio Oficial de Enfermería de Ciudad Real ha puesto en marcha el proyecto educativo ‘Salvemos el cerebro’, una iniciativa liderada por la enfermera María Ángeles Simón Toledo, que trabaja en la unidad de Cardiología y Neurología del Hospital General Universitario de Ciudad Real, con la colaboración de otras profesionales de Enfermería. La primera actividad, con motivo del Día Mundial del Ictus, se ha desarrollado en el CEIP Santo Tomás de Villanueva de la capital, donde el alumnado ha participado en una charla didáctica para aprender a reconocer las principales señales de alarma de un posible ictus y saber cómo actuar ante una situación de emergencia.
A través de explicaciones adaptadas a su edad, materiales visuales y juegos participativos, los escolares han conocido las tres señales fundamentales: cambios repentinos en la cara, pérdida de fuerza en un brazo y dificultades para hablar o comprender. La actividad ha estado dirigida a niños de entre 6 y 12 años y, a través de ella, María Ángeles Simón les ha enseñado que, ante cualquiera de estos síntomas, deben avisar inmediatamente a un adulto y llamar al 112 sin esperar a que desaparezcan. El alumnado ha intervenido en distintas dinámicas y situaciones prácticas para poner en común lo aprendido y familiarizarse con la forma de pedir ayuda.
‘Salvemos el cerebro’ busca acercar la educación para la salud a los más pequeños y transmitir conocimientos que pueden resultar decisivos para reconocer una emergencia y reaccionar a tiempo. Iniciativas como esta permiten que los niños incorporen desde la infancia hábitos de prevención y pautas básicas de actuación, además de convertirse en transmisores de esos conocimientos en su entorno familiar. La educación sanitaria desde edades tempranas es una herramienta fundamental para construir una sociedad más informada y preparada ante situaciones que requieren una respuesta rápida.
Al finalizar la actividad, todos los escolares han participado junto a las enfermeras en un minuto de silencio en el patio del centro educativo, como muestra de apoyo y solidaridad con las víctimas del accidente ferroviario ocurrido en Urda y sus familias. Un gesto colectivo de recuerdo y respeto que ha puesto el broche a una jornada en la que la educación para la salud y los valores de solidaridad han compartido protagonismo.

