Edith Cavell, una enfermera que contribuyó a cambiar la historia

(1865 – 1915) Formada en el London Hospital y directora de L´Ecole Belge O´Infirmieres Diplomées, fue condenada a muerte en la Primera Guerra Mundial, por el bando Alemán, por ayudar a escapar a más de 200 soldados heridos, considerados peligrosos, a Holanda.

Edith Cavell nació el 4 de diciembre de 1865 en Swandestan condado inglés de Norfolk. Se formó como enfermera en el London Hospital. En 1907 se convierte en la directora del Instituto Berkendael de Bruselas también será directora de la escuela de enfermeras (L´Ecole Belge O´Infirmieres Diplomées).
 
En el verano de 1914 cuando pasaba unas vacaciones con su madre en Norwich se entera de como Alemania había invadido Bélgica y dijo “Yo soy más necesaria que nunca” volviendo al continente. Su madre ya no la volvería a ver más.

 
 

Por orden de los alemanes “todos los heridos peligrosos o sospechosos debían ser sacados del hospital donde Cavell trabajaba”. Una mezcla de compasión y patriotismo llevó a la directora jefe del Instituto Médico de Berkeandel ayudar a escapar de Bélgica a pesar de que todo Bruselas estaba plagado de carteles que decían “todo hombre o mujer que esconda a un soldado inglés o francés en su casa será severamente castigado”.
 
Se dice que Cavell ayudó a más de 200 soldados belgas, franceses e ingleses, prisioneros evadidos y haberles ayudado a huir de Bélgica y llegar a Holanda. Pero un espía alemán la delatará.
 
Fue llevada a la prisión militar de Saint-Gilles. Los alemanes realizaron un juicio sumarísimo al que ella no alegó nada en su defensa, siendo condenada a ser fusilada el 14 de octubre de 1915. Destaca la intervención del Marqués de Villalobar, diplomático español con destino en Bruselas en ese momento. Villalobar realizó desesperadas gestiones durante la noche del 12 al 13 de octubre para conseguir un aplazamiento de la ejecución, aunque finalmente sus intentos fracasaron.

 
 

Cavell, días antes de su muerte, declaró “Quiero que mis amigos sepan que yo voluntariamente doy mi vida por mi país. No tengo miedo. He visto la muerte tan a menudo que no la temo”.
 
La noticia de su muerte unida a las acciones como el hundimiento de Lusitania acabaran por crear una corriente de opinión favorable a la entrada en guerra de los Estados Unidos en 1917.
 
La condena de Cavell asombra y endurece a los países aliados, así como a los países neutros como Estados Unidos y España que solicitan le sea respetada la vida.
 
Uno de los oficiales del Estado Mayor Alemán dijo: “No pudimos concebir una acción más impopular”.
 
Ya finalizada la guerra, se hicieron los funerales en la Abadía de Westminter. Se erigieron monumentos en su honor en Paris, Londres y Bruselas. Sus restos fueron enterrados bajo la muralla este de la catedral de Norwich.
 
BIBLIOGRAFIA:
-Edith Cavell – Diana Sonhani. Queraus, Londres 2010
-The Case of Edith Cavell –James un. Bech. Textstream

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Autores: Ana Belén León López. Enfermera H. Gutiérrez Ortega. Valdepeñas

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