Cuidado y tratamiento de la piel perilesional

Se considera lesión perilesional aquella piel que rodea a la lesión. El grado de afectación o magnitud del problema, debe ajustarse a la superficie que se circunscribe alrededor de la herida. Los patrones y sistemas de valoración y medida resultan útiles para cuantificar y cualificar la envergadura y evaluar la evolución de la herida.

Para la protección de la lesión contamos con una serie de productos para el abordaje de la perilesión, como son vaselina, jabones y detergentes, aceites naturales, oxido de zinc etc. Siempre valorando cual en más eficaz en cada caso.
 
Introducción:       
La piel perilesional es aquella que envuelve y rodea a la lesión, por tanto perilesión sería la que se encuentra a escasos centímetros del borde en una úlcera por presión que afecta al talón, donde se encontraría expuesta a la acción de secreciones y exudados resultantes de la aplicación de  un apósito adhesivo hidrocoloide.
En casos de ostomías, heridas quirúrgicas y heridas agudas, la zona perilesional suele estar acotada a escasos milímetros de la lesión, lo cual no exime del impacto o la gravedad de su afectación. Un caso aparte lo constituye el pie diabético pues lesiones milimétricas que en un principio pueden parecer leves deben de ser consideradas de vital importancia.
un solo producto o compuesto es casi tan inverosímil como pensar que sólo hay una alteración o una modalidad de piel común a todos los enfermos.
Los productos y compuestos destinados al abordaje de la perilesión son tan variados como sus peculiaridades, y cada uno de ellos mantiene unas indicaciones muy concretas y precisas. Y es evidente que no existe la panacea. Sin embargo la cura en ambiente húmedo, casi desde el comienzo del año 2000 se emplea con mayor o menor fortuna en el cuidado de la piel que rodea a las úlceras de cualquier etiología, en la prevención de lesiones por incontinencia o en ostomías, desde la industria farmacéutica también  se han desarrollado multitud de líneas  y se han creado productos para el cuidado de la piel tanto perilesional como periestomal y que han posibilitado la consecución de unos cuidados de mayor calidad para los enfermos.
 
En el pie diabético lesiones milimétricas que en un principio pueden parecer leves deben de ser consideradas de vital importancia.

  

Arsenal disponible para el cuidado de la piel perilesional. Los productos destinados al cuidado de la piel que rodea a las heridas, a las ostomías u a otros cuadros de similar entidad clínica pueden catalogarse en distintos grupos.
Cosméticos: Engloba multitud de jabones, geles limpiadores, cremas hidratantes, emolientes, aceites reafirmantes etc. En su mayoría, estos productos no están indicados para la piel perilesional, ya que contienen multitud de compuestos altamente sensibilizantes, su uso debe asociarse al cuidado exclusivo de la piel sana.
La vaselina: Este elemento ha sido muy difundido como protector y barrera en la perilesión ante exudados y secreciones. Su uso provoca reacciones de tapón como es el caso de su uso con pañales, pues interfiere en la absorción de la orina y de las heces liquidas por el pañal. La única ventaja es que permite la visualización de la perilesión. Otro de sus inconvenientes es que su lenta absorción impide su uso conjunto con apósitos adhesivos y bolsas de ostomías.
Jabones y detergentes: Su objetivo es la limpieza, y para realizarla en la perilesión se necesitan los mismos requisitos que para el lecho de las heridas. Por tanto, su uso en esta zona carece de sentido. Resecan la piel perilesional y provocan pequeñas erosiones que empeoran notablemente su estado,
Fitoterapia: El uso de plantas en el cuidado de las heridas está cada vez más extendido como terapéutica base y complementaria. Normalmente, se centra en el estudio del áloe vera y de la rosa mosqueta aunque se han desarrollado más los estudios sobre el primero. En la actualidad no existen estudios clínicos concluyentes para indicar el uso en la perilesión, tanto del áloe vera como de la rasa mosqueta, se ha de ser muy cauteloso en la información a los pacientes sobre la utilización de plantas con fines medicinales tópicos, obtenidas en el propio entorno natural donde se trabaja, como romero, la albahaca, la uncina o la manzanilla, ya que su recolección y la fabricación de aceites y líquidos derivados para fomentos no es estéril ni reúne las garantías mínimas para su aplicación en La perilesión, ni mucho menos en los lechos de las heridas.
Aceites naturales: Los aceites como el de oliva, el de semillas, el de caléndula o el de espliego, a pesar de su uso extensivo como hidratante y suavizante no han demostrado su eficacia en el tratamiento de las heridas crónicas,  como cualquier sustancia oleosa, van a impedir el pegado del apósito y pueden anular la eficacia de absorción de los pañales.
Aceites grasos hiperoxigenados: Existen evidencias de su acción para prevenir las úlceras por presión en estadio I, pero como aceites que son, debido a su composición no van a permitir adherencia de los apósitos. Hasta ahora no se han indicado para la perilesión, sino sólo para la prevención. Hace poco tiempo, han aparecido nuevas formulaciones de ácidos grasos hiperoxigenados en leche y emulsión, a los que se les ha adjudicado un papel preventivo para la aparición y la recidiva de úlceras de piernas y de pie diabético, para afirmar su acción beneficiosa sobre la piel perilesional, aún hacen falta análisis más exactos.
Corticoides: El uso de la corticoterapia tópica debe estar supervisado por el médico o por el dermatólogo. Utilizar corticoides en el cuidado de la perilesión de manera sistemática, desmedida y no pautada  sólo conduce a disminuir su potencial de defensa, aumentar su fragilidad y provocar problemas de contacto.
Soluciones limpiadoras: La limpieza del lecho debe incluir también la piel perilesional. El uso de algunos limpiadores en la perilesión con la idea de anular los gérmenes de esta zona, como posible riesgo potencial de infección para el lecho de UPP, se ha demostrado ineficaz.
Disolventes: Los líquidos disolventes de pagamento, utilizados para la limpieza de la piel sometida a electrodos están contraindicados para la perilesión e el rededor de los estomas. Son altamente citotóxicos, irritantes y dolorosos, están siempre indicados  para la piel íntegra y sana.
Potenciadores de la adhesión: Hay que tener un cuidado extremo con ellos ya que contienen potentes alérgenos e irritantes, lo que impide su utilización en la piel que rodea a las heridas y estomas.
Lanolina: Se utiliza como emoliente e hidratante, se consideran un alérgeno de primer grado, por lo que aconsejan que no se incluya en líneas reservadas al cuidado de las heridas y de las pieles de riesgo.
Vitamina E tópica: Sólo se ha valorado en profundidad en el tratamiento de cicatrices, no hay estudios contundentes sobre los beneficios de ésta en aceites o ungüentos, ni para el tratamiento de la perilesión ni para la prevención.
Miel: En los estudios publicados no sólo se comenta su inocuidad para la piel perilesional sino que comienza a valorarse su capacidad para prevenir la maceración, en la actualidad se presenta como pasta, apósitos o asociada a alginatos. La posibilidad de su empleo en asociación con aceite de oliva debe ponderarse como una nueva línea abierta a la investigación.
Oxido de zinc y pasta de karaya: Su uso para la protección de la piel y de la perilesión en úlceras de pierna y en lesiones por incontinencia está ampliamente difundido. No permiten el pegado y saturan e irritan la piel en tratamientos a largo plazo y pueden terminar por denudar la perilesión y macerarla, cuando se utiliza en ungüento, éste debe retirarse con aceite de parafina, pues intentarlo con agua o suero fisiológico, aparte de ser casi imposible, resulta agresivo para la perilesión. Su gran desventaja es que no permite visualizar el estado de la piel ni valorar su proceso evolutivo. Aunque su capacidad curativa en pequeñas lesiones y excoriaciones sí ha sido documentada, su idoneidad para alteraciones severa no ha sido comprobada de forma certera, por lo cual continúa siendo cuestionable. La pasta de  el contenido de agua en la piel, alterar de forma negativa el índice de TWEL y aumentar el aspecto escamoso y la queratina a corto plazo,  lo cual supone un testimonio de peso para ponderar su uso en heridas y lesiones crónicas durante periodos prolongados.
 
Para la aplicación la piel debe estar íntegra, seca y libre de restos.

 

Apósitos de poliuretano: Debe desestimarse casi siempre, ya que su mera barrera física conlleva más inconvenientes como la irritación  limitándose a la epitelización de heridas, en la sujeción de catéteres para acceso venoso o en la disminución de las fuerzas de fricción y arrastre en UPP.
Antisépticos: Los antisépticos coloreados no permiten ver la perilesión, tampoco son barreras protectoras contra la infección de heridas crónicas, ni deben ser utilizados como secantes.
Películas barrera: Se definen como protectores cutáneos, protectores de barrera o películas cutáneas se dividen en dos grandes apartados.
·Irritantes y citotóxicos son considerados como tales para el lecho y la perilesión por contener concentraciones alcohólicas o adhesivos derivados del grupo éster.
·No irritantes y carentes de citotoxicidad para el lecho de las heridas crónicas, la perilesión, la zona del estoma, las áreas de lesiones por incontinencia y las pieles frágiles o de alto riesgo. A estos componentes  se les denominan protectores cutáneos no irritantes.
Los protectores cutáneos no irritantes (PCNI) son una película barrera que cuando se aplica sobre las zonas vulnerables es capaz de formar una especie de segunda piel.
Estos PCNI están formados por tres componentes esenciales:
– Un copolímero acrílico, componente formador de la película.
– Un plastificante como el polifenilmetilsiloxano que permite la flexibilidad de la película.
– Un solvente con una base de silicona no irritante y de rápida evaporización que es el hexametildisiloxano  que facilita la homogeneidad.
Estos productos no contienen ningún principio activo que actúe sobre la piel, por lo cual no es considerado un medicamento de vía tópica .sus características son incoloro, transparente, radiotransparente, flexible, resistente al agua y permeable al oxígeno y a otros vapores húmedos. Al no ser citotóxico ni soluble no interfiere en el proceso de cicatrización normal ni interactúa con el apósito, el gel o el hidrogel que se maneje como parte del tratamiento. Posibilita la adhesión de apósitos de ambiente húmedo y en bolsas colectoras que contengan   adhesivos y libera la piel perilesional del contacto directo con los pegamentos.
Los PCNI se han utilizado con éxito en el cuidado y en la prevención de la maceración perilesional.
En cuanto a la función de barrera que establezca  entre la piel y el medio externo, confieren una mejor defensa ante fluidos corporales y detritus que entran en contacto con zonas frágiles o sanas, tal como ocurre con heces y orina. Este tipo de PCNI mantiene un tiempo de acción de 72 horas, ya que se degrada y desaparece cada vez que se elimina la capa córnea a la que está adherido. Debe renovarse en este periodo de tiempo, que coincide con la media de permanencia recomendada para apósitos basados en la cura en ambiente húmedo.
Si se despega el apósito en un tiempo inferior a las 72 horas o el llenado de la bolsa de ostomía se ha completado, hay que realizar una nueva aplicación pasados 30 segundos para que se seque la piel y poder fijar otro nuevo apósito.
Una condición básica para la aplicación es que la piel perilesional esté íntegra, seca y libre de restos. Y está contraindicado cuando hay infección o se sospecha  signos de ella.
 
Indicaciones de protectores cutáneos no irritantes:
– Drenaje de fístula
– Protección contra la retirada de adhesivos
– Incontinencia
– Protección contra el exudado de heridas
– Drenajes de estomas
– Transpiración excesiva
– Cuidados de las alteraciones perilesionales
 
Conclusión:
·         La anamnesis del enfermo y del familiar nos puede orientar sobre los antecedentes de muchos  problemas.
·         Hay que valorar que los productos naturales a utilizar estén garantizados por la administración.
·         No todos los productos diseñados para la piel son efectivos ni tampoco tolerados por la perilesión de heridas y ostomías.
·         En el tratamiento de la perilesión, es imprescindible utilizar productos que posibiliten su visualización y su control periódico.
·         Los productos elaborados de forma natural no implica que estén libres de sustancias irritantes ni de gérmenes patógenos.
·         Es preciso evaluar el poder citotóxico de cualquier producto, tanto par el lecho como para la perilesión.
·         Los PCNI son los productos diseñados más específicamente para la piel que rodea a las heridas agudas y crónicas, y a las ostomías.
·         Los PCNI no se deben de aplicar si existe infección en la piel o si se sospecha que pueda haberla.
 

 
Bibliografía:
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3.      Gago M, Garcia González RF, Gaztelu V, Roces A. Protector cutáneo no irritante. Rev. Rol Enf . 2002; 25:333-336
4.      Salas Campos L, Gómez Ferrero O, Villar Miranda H. Antisépticos  Rev. Rol Enf. 2000; 23:537-541.

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Autores: Juan José Sánchez-Mateos García, Ana Isabel Lozano Gallego, José Luis Sánchez-Mateos Abengozar. Enfermeros H.V. Altagracia. Manzanares

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