Belén Trujillo es una joven ciudadrealeña que en pocas semanas verá cumplido su sueño vocacional de convertirse en la primera enfermera de su familia. Considera que los estudios cursados en la facultad de Enfermería del campus de Ciudad Real ha sido de un gran nivel y le han permitido conseguir un aprendizaje que le permitirá afrontar los retos profesionales que el futuro le depara. En cuanto al papel que el colegio desempeña como garante de principios básicos de su profesión, Belén reconoce sentirse sorprendida por la cantidad de servicios que el Colegio de Enfermería ofrece a todos sus compañeros quienes, como ella, tendrán que colegiarse dentro de poco para ver hecho realidad su objetivo vocacional de trabajar cuidando a los demás.
¿Cómo estás viviendo este último curso desde el punto de vista académico?
Este año está siendo muy diferente a los anteriores. Durante los tres primeros cursos pasábamos más tiempo en la facultad y apenas una semana en el hospital. Ahora estamos allí los cinco días de la semana, lo que se parece mucho más a trabajar. El cambio se nota bastante.
¿Se perciben más nervios entre tus compañeros ante este salto a la práctica real?
Las primeras prácticas, en septiembre, fueron chocantes porque veníamos del ritmo de clase. Pero enseguida se notó la ilusión por saber dónde nos tocaba y por empezar en serio.
Haciendo un repaso global de la carrera, ¿qué asignaturas consideras más determinantes?
El ambiente en la facultad es muy bueno. Los profesores jóvenes han aportado una visión renovada y con ganas. Todas las asignaturas son importantes, pero quizá las del ámbito médico, por su complejidad. Farmacología, por ejemplo, es esencial porque trabajamos directamente con fármacos. También pediatría, materno, geriatría… No considero que haya ninguna que no tenga valor para el futuro.
¿Qué supone este contacto directo con la práctica clínica?
Es completamente distinto. Ahora sentimos mayor independencia y responsabilidad. Cuando decimos “soy alumna de cuarto” ya esperan más de nosotros. También hemos ganado iniciativa para realizar técnicas que antes no nos atrevíamos por falta de experiencia.
¿Qué servicios demandan más los estudiantes?
Los servicios especiales, sobre todo urgencias. Todos queremos pasar por ellos aunque sea un poco, porque luego influyen en la elección de especialidad. Es distinto enfrentarte a un servicio en el que nunca has estado; por ejemplo, entrar en quirófano sin haber vivido la dinámica real.

¿Tienes alguna especialidad preferida?
Mi primera opción es pediatría. La segunda, familiar y comunitaria.
¿Qué impresión te ha generado la charla de esta mañana?
Yo conocía el colegio de enfermería, pero no sabía que ofreciera tantos servicios. Me ha sorprendido especialmente la parte de investigación, la figura del psicólogo o las salidas menos conocidas, como inspección o el ámbito militar. También me ha parecido interesante conocer a profesionales con perfiles tan distintos y actividades como la ruta de senderismo.
¿Ves claro el proceso de precolegiación?
No del todo. Sabemos que es necesaria la colegiación para trabajar, pero desconocemos lo que hay detrás. Además, muchos compañeros son de fuera y dudan sobre en qué colegio inscribirse si piensan volver a su ciudad. Aún hay lagunas de información.
¿Tienes alguna duda concreta?
Me interesa sobre todo saber qué documentos son necesarios. Nos han dicho que el proceso es sencillo y 100 % online, y eso facilita mucho las cosas.
¿Notas miedo entre tus compañeros ante la llegada al mercado laboral?
Sí, un poco. Como cualquier egresado sentimos que no tenemos aún todos los conocimientos. La enfermería es muy práctica y se aprende mucho con los años de experiencia. El primer contrato da respeto, especialmente si te toca un servicio que no has pisado. Pero también hay muchas ganas: para esto hemos estudiado.
¿Qué consejo darías a quienes están a punto de iniciar la precolegiación?
Que estamos a un paso de ser enfermeros y que el esfuerzo ha merecido la pena. Muchos hemos tenido que superar barreras para llegar aquí. Nos llevaremos algunos golpes, inevitablemente, pero hemos elegido una profesión preciosa, aunque sacrificada. Lo importante es recordar por qué empezamos.

